La tramitación judicial de un divorcio de mutuo acuerdo es rápida y sencilla; con las últimas reformas procesales su tramitación puede ser de apenas quince días en los juzgados de capitales de provincia, a un mes o mes y medio en los juzgados de pequeñas poblaciones.
Se inicia con la presentación de una demanda de divorcio a la que se acompaña el “convenio regulador” (contrato por el que los cónyuges regulan como quieren que sea su divorcio).
No hay celebración de juicio, tan solo la comparecencia de los cónyuges en el juzgado para ratificarse en la demanda de divorcio (manifestar que están conformes con la demanda presentada por el abogado y el procurador).